Los morteros y hormigones hidráulicos se componen de un conglomerante en polvo, generalmente cemento portland, y áridos, que al mezclarse con agua endurece por hidratación. A la mezcla, se le añaden diversos aditivos y fibras hacen que el producto final sea más resistente y duradero. Existen diferentes tipos de morteros de reparación con diferentes usos para estructuras de hormigón. Se emplean para reconstruir volúmenes perdidos de hormigón, desde masillas de reparación para espesores delgados hasta micro hormigones para grandes gruesos de reparación.

El mortero se puede aplicar tanto para restaurar la geometría y la estética de un elemento de hormigón, evitando a la vez futuros daños, como para restaurar su función estructural. Las propiedades de los morteros dependen mucho de sus componentes y su puesta en obra. Si la elección del mortero no es la adecuada, éste puede dar muchos problemas, sobre todo por la falta de adherencia que se puede producir entre el hormigón viejo y el mortero nuevo al producirse fraguados y retracciones fuera de control.

PATOLOGIAS
Con el paso del tiempo se ha visto que el hormigón armado es más vulnerable de lo esperado, por una parte, la creciente contaminación del medio ambiente urbano e industrial produce emisiones de gases a la atmósfera, los cuales transforman las características de acidez de los hormigones y morteros destruyendo la capa pasivante del acero en sus armaduras.

Por otra parte, la estructura porosa del propio hormigón o mortero lo hace permeable a la penetración de los gases y del agua, que es el medio de penetración de los cloruros presentes en la atmósfera marina o en las escorrentías del agua contaminada con sales de deshielo en las estructuras viarias en climas fríos. También en este caso, es la corrosión de las armaduras de acero el fenómeno que se producirá. En otros casos, el contacto del hormigón o mortero con aguas freáticas o tierras con alto contenido de sulfatos puede conducir a una agresión que produzca el desarrollo de compuestos expansivos que destruyan la estructura interna de la matriz del hormigón o mortero.

Todas estas agresiones se manifestarán en unos síntomas que pueden resumirse en fenómenos de fisuración y de disgregación. Los que tienen su origen en la oxidación del acero de las armaduras, con su consiguiente expansión, se manifestarán con fisuras y eventual desprendimiento de la capa de hormigón que recubre dichas armaduras, dada la escasa resistencia de este a resistir tracciones. La fisuración abre vías directas de acceso de los agentes agresivos hacia las armaduras, lo que acelera drásticamente los procesos de corrosión. La posterior reducción de la sección resistente del acero puede llegar a mermar fuertemente la capacidad resistente del elemento estructural. Los síntomas que tienen su origen en la formación de sustancias expansivas en la matriz del hormigón se manifiestan en disgregaciones del material, que empiezan en la parte exterior más expuesta y avanzan hacia el interior progresivamente.

Morteros de reparación y montaje